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lunes, 21 de octubre de 2013

Memoria del Memorial: el Duque de Toledo

Cuando Alfonso XIII marchó al exilio en la primavera de 1931, poco antes de proclamarse la Segunda República, se instaló en Roma bajo el título de Duque de Toledo. No era la primera vez que utilizaba ese apelativo, aunque sí menos feliz que cuando lo usaba, como "título de incógnito" para dar su nombre a su cuadra, una de las más queridas y prestigiosas de la primera -y quizás última- edad de oro de nuestras carreras de caballos, cuando parte de la aristocracia europea se refugió en San Sebastián, huyendo de la Primera Guerra Mundial. Una era que llegó a lo más alto con su pupilo RUBÁN "coronándose" en el histórico premio del Medio Millón, en 1922, y con él sus colores morado, borgoña y oro, en lo que fue una de las sorpresas más sonadas de la historia de nuestro turf… y del continental.


El Duque de Toledo falleció pocos meses antes de cumplir una década de exilio, a principios del 41, con sus pretensiones de recuperar la corona agotadas con la instauración del régimen liderado por el general Francisco Franco. Los monárquicos eran parte del tejido político de aquel régimen, que se sostenía por fibras invisibles bien manejadas por el militar gallego. Un equlibrio a veces tan precario (mucho más de lo que pensamos hoy) que provocaba aquellos delirios linguísticos y protocolarios que a veces lindaban con lo ridículamente épico y otras con los límites de lo políticamente correctísimo.

Se cuenta que el referido "título de incógnito", figura protocolaria que usan los monarcas cuando no podían o querían figurar como tales en determinadas actividades privadas, venía justificado por una razón verdaderamente singular; por el debido respeto a la Corona, los caballos de los otros propietarios (en muchos casos, pertenecientes a la nobleza) debían haber cedido el paso a los caballos del Rey, a los que no podrían ganar sin incurrir en ofensa. Imaginensé el espectáculo en una recta final… Es por eso por lo que Alfonso XIII recurrió al título de Duque de Toledo para participar en carreras públicas. De la misma manera, la SFCCE, formada tras la reapartura por un nutrido grupo de Grandes de España, en su gran mayoría aún afectos y devotos al depuesto monarca, supongo se encontraron en un cierto brete cuando, tras su fallecimiento, decidieron dedicarle la prueba magna de cada cierre de temporada, que hasta entonces se había corrido bajo distintas fórmulas y denominaciones, pero más comúnmente como Gran Premio de Otoño.


Así que recurrieron al nombre de Memorial Duque de Toledo, que honraba al Rey como tal, y como ilustre "caballista". Hay que recordar que, en la posguerra, un trofeo de tanta tradición futbolística como la Copa de S.M. el Rey –que durante la República había cambiado su denominación por Copa de Su Excelencia el Presidente de la República– se había vuelto a disputar como Copa del Generalísimo. Por muy monárquica que fuera la junta de la Sociedad, supongo que entregar un trofeo denominado "Memorial Alfonso XIII, Rey de España" (pese a que finalmente sí que había recuperado ese título… para su sepultura en Roma) habría sido un problema de algo más que protocolo. Así que el título de Duque de Toledo… volvió al hipódromo español para denominar lo que hoy, coloquialmente y resumiendo, conocemos como "el Memorial". Curiosamente, se corre en La Zarzuela, un hipódromo que no llegó a conocer Alfonso de Borbón, tan querido y presente en los de Aranjuez y La Castellana, pero que sí visitó con regularidad su sucesor como Jefe de Estado y, más breve y esporádicamente, nuestro actual monarca.

El Memorial pues comenzó a disputarse como tal en el otoño de 1941, con la victoria de L'ASTREE sobre HEBECOURT y BLOCUS. Se ha disputado sobre diferentes condiciones y distancias –¡hasta 2.700 metros!– y con el tiempo se ha tratado de equlibrar para ir convirtiéndolo paulatinamente en "nuestro" Arco del Triunfo, lo que dadas las peculiaridades de nuestro calendario, no ha sido fácil ni, si nos ponemos, realista, al menos hasta hace bien poco; con el Gran Premio de Madrid como prueba magna del calendario, era fácil que muchos de los aspirantes al Memorial se quedaran en el camino. Ahora, con las fronteras a Francia abiertas de par en par para nuestros mejores ejemplares, el Memorial (con la categoría de Listed) es nuestro Arco… más desde un punto de vista romántico que otra cosa. Por eso, la presencia de ABDEL después de ¿vaciarse? en el Andre Baboin y la correspondiente travesía a Burdeos nos recuerda el fracaso de MY MOURNE ante la nada estelar STANIA tras su fallido viaje al Arco (el de verdad) en el 72.

El Memorial no tiene tanta leyenda como el Gran Premio de Madrid, cierto; los batacazos y sorpresas, que no han faltado, han sido más justificables por la dureza de la campaña, la madurez de los potros, el buen momento de las yeguitas, el terreno, etc. Sin embargo, si que ha añadido algo de justicia al palmarés de algunos grandes caballos que nunca pudieron culminar una temporada ganando el clásico primaveral: FARNESIO, FRISCO, TERBORCH, MASPALOMAS, REVIRADO, COLOSO, INDIAN PRINCE, CANALETTO, PARTIPRAL o YOUNG TIGER figuran en el historial de la prueba sin haber ganado nunca la "primera pata" de ese dificilísimo "Grand Slam" intergeneracional que forman ambas carreras con la Copa de Oro de San Sebastián, y que en un único año yo creo que sólo hemos visto ganar a REFFHISSIMO y EL SEÑOR…



Hay que tener en cuenta que la Copa de Oro se empieza a celebrar con regularidad (tras las dos ediciones "internacionalistas" de 1966 y 1969) en el 70, y que desde entonces y durante mucho tiempo, el calendario hípico de cualquier crack que se precie pasa por ganar el ansiado y ya mencionado "Grand Slam" o anillo único intergeneracional del turf español; un título oficioso y supongo que sólo añorado por viejos aficionados como yo, ya que supongo que para cualquier propietario o preparador con un proyecto de crack en su cuadra, el calendario foráneo supone demasiada tentación como para intentar un reto tan desequilibrado, y al mismo tiempo, legendario a nuestra escala, como el que decíamos. Este año, por ejemplo, ningún caballo se ha atrevido con las tres pruebas consecutivamente, lo que en mi imaginación de crío equivalía a ganar en un año Vuelta, Giro y Tour.

De pasado podemos recordar que el gran CHACAL las ganó… en años diferentes. A tres falló en el Gran Premio de KING FROG, a cuatro se lesionó y retiró antes de participar en un Memorial que ganó el sorprendente "especialista" SEIS DOBLE; el de la cuadra Dominó fue en ediciones consecutivas segundo y tercero. TERBORCH cedió en el 71, aún renqueante por la "bedsoniasis" que arrasó el hipódromo, ante TRAVERTINE, y se impuso en verano y otoño ante la sustituta que se trajo Blasco tras romperse tan magnífica yegua, CREPELLORA. Quien falló en San Sebastián fue VICHISKY, que cedió ante GLAUCO, del Duque, que no figuró en otoño.




Este año, por justicia poética, nos gustaría en este blog que ENTRE COPAS o ABDEL se incorporaran al historial de esta prueba. Sería bonito en un año en el que hasta las bitácoras monárquicas hablan de la posibilidad de que el próximo en emplear el título de Duque de Toledo… sea Juan Carlos I. Recuperemos pues (cortesía del gran Principe Duero) una filmación del 68 que muestra al entonces Príncipe entregando el trofeo (ganado por FARNESIO para la Yeguada Militar) que recordaba el pasado hípico de su ilustre abuelo, sólo unos meses antes de que Franco legitimara su sucesión. Otra vez, un ejemplo de "teatrillo" histórico con las carreras como escenario.

 

lunes, 10 de mayo de 2010

My Mourne, un crack español en el Arco del Triunfo (1972)

En la primavera de 1972, José Antonio Borrego se las vio y las deseó no ya para ganar una carrera, que suele ser lo habitual, sino para no ganarla. Aquella prueba era el Premio Villapadierna, Derby español, que a duras penas se llevó Carudel sobre NARRALY frente a un MY MOURNE que vio como su jockey le retenía durante toda la recta respetando los galones establecidos por su cuadra. Aquello impidió no solo que el 'crack' de la Rosales tuviera un palmarés aún más glorioso, sino que, por primera vez en la historia del turf español, y quien sabe cuando volverá a darse el caso, un caballo ganador del Derby español se codeara en Longchamp con sus homónimos del inglés –ROBERTO–, irlandés –STEEL PULSE– y francés –HARD TO BEAT– en el Arco del Triunfo.

Lo curioso es que las dudas que hicieron que MY MOURNE corriera aquella carrera con los segundos colores de su potentísima cuadra se disiparon en cuanto finalizó. Carudel le montó unas semanas después en el Gran Premio de Madrid, que ganó casi en un cánter, y cuando en el verano donostiarra se impuso en Lasarte sobre un foráneo de cierto nivel, MUSIC MAN, la opinión pública demandó su inmediato embarque hacia París. Curiosamente, NARRALY, preferido poco antes por Blasco y Fulgencio de Diego, fue el encargado de defender los colores Rosales –celeste y amarillo en Francia, por cierto– en el mucho más modesto Gran Premio de Biarritz. Porque, al contrario de lo que sucedió con TODO AZUL apenas unos años antes, Blasco decidió que MY MOURNE iría al Arco directamente, sin escalas…


¿Era tan bueno MY MOURNE? Lo cierto es que, aunque evidentemente era un excelente caballo para el nivel de nuestro turf, la valoración de sus responsables de cara a su extrapolación al europeo resulta, a posteriori, un tanto aventurada; la campaña de primavera había sido un paseo militar para los colores de Blasco. MY MOURNE, NARRALY, el viejo OLD AND WISE –bien contrastado en el exterior–  y actores secundarios como KOSHKERO, SILLY BILLY o un PERMOR que aún no había dado toda su medida, le habían permitido dominar en las grandes pruebas, quizás con el bravo KOKU de Agulló –uno de esos 'caballos de hierro' con los que tanto se encariña el aficionado– como mayor oposición… En la Copa de Oro de San Sebastián, MUSIC MAN, un caballo del prestigioso preparador Mathet conducido por el aprendiz Bouland, parecía una buena piedra de toque para MY MOURNE, aunque con matices; ganador de cuatro carreras en el país vecino a tres y cuatro años en distancias de aliento, MUSIC MAN era un caballo más que útil, pero que solo rozaba un lugar entre los cien primeros en los hándicaps generales franceses.

En la Copa de Oro, MUSIC MAN, con problemas en el recorrido, no llegó a inquietar a MY MOURNE –con Borrego en la silla, ya que por problemas de peso no llegaba a montar a KOSHKERO, por quien se decantó Claudio, que en un acto de compañerismo le cedió los primeros colores a su compañero– y nuestro campeón se llevó los elogios de Bouland y Mathet. Claro, que nadie les contó que al hijo de MOURNE y CHANTER pensaban llevarle directamente al Arco… En sus primeras declaraciones tras acabar la carrera, Antonio Blasco declaraba para la revista Gran Premio que "Es la mayor satisfacción que me ha proporcionado el hipódromo. Lo hemos matriculado en varias carreras en Francia, incluso en el Arco del Triunfo. Confiamos en que este jalón nos sirva de acicate para que en un futuro muy próximo nuestros colores puedan pasearse en triunfo por los mejores hipódromos europeos".

Días después, era Carudel era quien finalmente confirmaba la aventura parisina de MY MOURNE, en las páginas de la revista especializada El Jockey: "El potro correrá el 8 de octubre el Arco, le llevaremos Borrego o yo. Para mi sería una de las grandes ilusiones de mi vida profesional. Ir allí con un caballo español nos coloca, de entrada, fuera del cuadro de favoritos, pero hay que comprender que el compromiso es muy serio. Me parece que no habrá carreras preparatorias, MY MOURNE debutará en Francia directamente en el Arco. Yo estoy seguro de que el caballo de Blasco podría ganar algún buen premio y estaría entre los mejores, pero el Arco del Triunfo es muy difícil, incluso para los fuera de serie".

Vídeo: ROBERTO, ganando el Derby de Epsom de 1972. 



Y aquel año no faltaban fuera de serie; los sucesivos forfait fueron reduciendo la lista de 104 a 53 inscritos, posteriormente a 34 y finalmente a 19; entre ellos, el vencedor del Derby de Epsom ROBERTO y BOUCHER, ambos presentados por Vicent O'Brien, que hacía cruzar el charco para montarlos nada menos que a Braulio Baeza y Laffit Pincay, el ganador del Jockey Club, HARD TO BEAT, dos representantes de los colores el Barón de Redé, PLEBEN y RESCOUSSE, la vencedora del Vermeille, SAN SAN y excelentes caballos entrenados en Francia como HOMERIC y SHARAPOUR… Lo curioso es que sobre el caballo 'español' –nacido en Irlanda, en realidad, aunque Blasco lo consideraba como propio ya que lo había criado en la Venta de la Rubia desde que tenía apenas cinco meses– había tal desconocimiento que, hasta muy avanzado el proceso de matrículas, figuraba como un cuatro años y se contabilizaba que correría con 60 kilos a cuestas, lo que se corrigió justo antes de dar los partants…


MY MOURNE fue enviado a finales de septiembre a Chantilly, a las cuadras de John Cunnington Jr., preparador de los caballos de Blasco en Francia donde el preparador de la Rosales, Fulgencio de Diego, fue a visitarle y comprobar como evolucionaba de cara a la prueba cumbre. José Antonio Borrego había sido designado finalmente como su jockey –aunque era el segundo jinete de la cuadra, le conocía bien y se compenetraba perfectamente con el caballo– y se había quedado con el 'crack' en París para entrenarle. De Diego era brevemente entrevistado para las páginas del diario Marca a su regreso:

"– MY MOURNE ha galopado satisfactoriamente, pero me niego a dar un pronóstico con vistas al Arco del Triunfo. Sólo puedo decirte una cosa: confiamos que el potro pueda hacer una buena carrera.
– ¿Qué han dicho los franceses al ver al hijo de MOURNE?
– Se encuentra en la preparación de Cunnington, y en sus entrenamientos ha causado muy buena impresión.
– En quién confían los franceses?
– El pronóstico se encuentra muy repartido entre PLEBEN, que al parecer es una máquina de galopar, y HARD TO BEAT. Parece ser que los representantes de la generación clásica cuentan, en lo que al vaticinio respecta, con más partidarios que los caballos de edad.
– ¿Volverá MY MOURNE a España?
– Don Antonio piensa traerlo a Madrid después de la carrera que le ha llevado hasta París".

Se anunciaba que el domingo 8, el mismo día que en La Zarzuela se celebraría un Villamejor con otro Rosales, NARRALY como gran favorito, se instalarían televisores en el hipódromo para ver la carrera francesa, que sería televisada en directo por RTVE. La 'carrera de los cracks' se convirtió, por unos días, en tea de conversación para muchos no aficionados, que ni siquiera sabían que teníamos un campeón como para competir en ella, y, por que no, ganarla… Al fin y al cabo, se comentaba que HARD TO BEAT, un caballazo que había hecho honor a su nombre, había sido comprado en Irlanda por una suma inferior a la que costó MY MOURNE, unos 13.000 francos, y meses antes lo había comprado el magnate japonés Kashiyama en ¡cinco millones! ¿Y si el ojo clínico de Blasco le había hecho llevarse un supercampeón, del que aún no conocíamos sus límites?

En cualquier caso, los bookmakers franceses no confiaban en que fuera así; la cotización de MY MOURNE se elevaba hasta el 100 a 1, sólo igualada por el modesto –para aquellos lares, claro–  CARD KING y muy por encima del otro participante 'exótico', el nipón MEJIRO MUSAHI, que se pagaba 60 a 1; HARD TO BEAT, PLEBEN, ROBERTO y PARNELL eran los más jugados y por SAN SAN se pagaba 25 a 1… Y la yegua de la Condesa de Bathany –a la que años después adquiriría, en su subasta de reducción de efectivos, varios de sus primeros caballos Ramón Mendoza–  montada por Freddy Head y entrenada –más 'conexión Mendoza'– por Ángel Penna Sr., se llevaría el triunfo ante Yves Saint Martin y RESCOUSSE. Primera victoria de una hembra en el Arco –gemela de yeguas, en este caso– desde 1953 (LA SORELLINA).

Los que siguieron el Arco en los monitores de La Zarzuela no tuvieron muchas oportunidades de ver a MY MOURNE en carrera, pero si pelear con honra; los colores azul celeste y amarillo de Blasco en Francia pasaron desapercibidos. Fulgencio de Diego resumía la carrera: "Ha hecho una  gran carrera. Al darse la salida tomó el mando, pero fue rápidamente absorbido por ROBERTO, que marcó un tren suicida. Cuando se habían cubierto 200 metros nuestro caballo iba último, pero luego en la última curva, después de lograr un gran avance, volvió a situarse a la altura de los conductores, para más tarde ceder. Los caballos que corren el Arco del Triunfo son unos auténticos monstruos, pero puedo decir que el nuestro no hizo el ridículo. Lo que más me llamó la atención fue la fabulosa velocidad que ROBERTO imprimió a la primera parte del recorrido. Caballos de gran categoría, como HARD TO BEAT, fracasaron ruidosamente. El ganador del Jockey Club solo pudo obtener el octavo puesto. PLEBEN, ganador del Gran Premio de París, estuvo también en el grupo de los de atrás. MY MOURNE regresará hoy mismo a Madrid. La crítica francesa fue mucho más escueta, y creemos que injusta: "El caballo español no pudo jamás seguir al pelotón". Darley A. por su parte remataba en su editorial de El Jockey con un más que realista "No nos desanimemos, pero entre un crack en España y los monstruos equinos que corren un Arco del Triunfo aún hay muchos cuerpos".


Unos días de reflexión templaron los juicios. Fulgencio De Diego declaró para El Jockey que "MY MOURNE no decepcionó en París, hizo quinientos metros extraordinarios. Si Borrego no le pide el esfuerzo tan pronto, habría terminado en un sexto o séptimo puesto" (Pobre José Antonio… Por un vez que no se guardó el caballo hasta al ultimísimo extremo, con aquellos finales de infarto que se llegaron a calificar de 'el sistema Borrego"). Y Sutor escribía en las páginas de la misma revista especializada lo siguiente:

Divagaciones en torno al Arc, por Sutor (El Jockey, octubre de 1972)

"Pocas veces se habrá despertado en la afición española hípica una expectación como la producida por el audaz intento de hacer disputar a MY MOURNE la prueba de más cotización del mundo entero: el Arco del Triunfo.
Hasta ahora no han sido muchas las victorias de colores españoles en grandes premios del extranjero. n los tiempos de La Castellana, solamente la de NOUVEL AN en el hoy desparecido, pero entonces importante, Gran Premio de los Mariscales, y la de KIRCUBBIN en el Premio del Presidente de la República (hoy, Gran Premio de Saint Cloud). Después de nuestra guerra, la chaquetilla verdiblanca de Don Ramón Beamonte se adjudicaba dos clásicos: el Derby francés (Jockey Club) con TAMANAR y el Royal Oak con ARABIAN, ambos entrenados en Francia.

En estos años, en tres ocasiones pareció haber sonado para nuestros caballos "la hora de París": con Caporal, al que conseguía hacer galopar una generación excepcional –la de NERTAL, VIK, FOLIE y FRISCO–, con TERBORCH, que en su impresionante temporada de 1971 tronchaba literalmente a sus oponentes, y con MY MOURNE, que trató al buen MUSIC MAN como un semáforo en verde.

CAPORAL se rompió –como era previsible– en un hipódromo tan contraindicado para su confomación como el de La Barre; a TERBORCH lo dejó fuera de combate la bedsoniasis, y ha sido MY MOURNE el que ha intentado la gran aventura. ¿Con qué resultado? Uno piensa que perfectamente decoroso –Y aún esperanzador– sin ampararse para nada en el slogan coubertiniano de que "lo importante es participar", con el que se intenta en nuestro país paliar tantos fracasos.

Hasta  donde es posible darse cuenta a distancia, por versión televisada y comentarios de los asistentes, parece que después de salir entre los primeros, ante el tren suicida que desencadenó Baeza sobre ROBERTO, Borrego fue quedándose en los últimos lugares para intentar luego un avance que le llevó hasta el quinto o sexto puesto. Entonces se produjo esa postrera aceleración, tan característica de las carreras francesas, que MY MOURNE no pudo –ni otros muchos con él– resistir, sin que su clasificación final tenga mayor importancia, ya que entre caballos que ya no insisten, tanto monta ser el noveno como el decimocuarto.
En suma, MY MOURNE figuró y no fue en modo alguno uno de esos caballos a los que la prensa inglesa suele catalogar bajo la rúbrica 'also ran', 'también corrieron'.
Se ha puesto en duda que el de este año haya sido un buen Arco del Triunfo, habida cuenta de que los puestos primero, segundo y cuarto han correspondido a potrancas y el tercero a un caballo, HOMERIC, que terminó cojo. Se ha dicho –probablemente con razón– que si MILL REEF hubiese podido correr, hubiese vencido por segunda vez en la gran carrera, como lo hicieron TANTIEME y RIBOT.
Es posible, pero no conviene olvidar que en un lote en el que figuraban los vencedores del derby, Jockey Club, Diane, Gran Premio de París, Saint Leger, Royal Oak, Vermeille y otras 'menudencias' constituye una piedra de toque bastante significativa. De tal contraste no se ha obtenido una medida exacta del valor de MY MOURNE, pero sí la presunción de que, ya que no el Arco, más de una de las carreras internacionales clasificadas bajo la apelación de 'pattern races' estarían al alcance del 'Caballo del año 1972' de nuestro país"

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Antonio Blasco no volvería intentar en vida la aventura del Arco –TERESA lo haría, pero cuando Marita Villalonga detentaba el legado común de su prematuramente desaparecido marido– aunque con CHACAL volvió a pedírsele por aclamación popular que intentara la aventura de París. Pero sí vio triunfar a sus colores –franceses- en un clásico parisino con PHARLY. El siguiente intento 'internacionalista' vendría, esta vez con un caballo nacido y criado en España, de la mano de otro propietario y criador que fue leyenda en nuestro turf, el Conde de Villapadierna, y un caballo que es mucho más que un mito, REFFHISSIMO. Pero eso será otra historia…

domingo, 2 de mayo de 2010

Todo Azul a la conquista de París (1965)

Diario Marca, 10 de septiembre de 1965. El Duende telefonea… y contesta Carudel
"¿Dónde está TODO AZUL? ¿Tomará parte en el Arco del Triunfo? Esta y otras preguntas no han dejado de formularse los aficionados ante el rumor, cada vez más insistente sobre la participación del célebre caballo en la carrera mejor dotada de Francia, el premio Arco del Triunfo. En un número anterior anotábamos la posible intervención del hijo de NARRATOR en los hipódromos de París, pero no podíamos dar una serie de detalles al no haber podido hablar con ningún representante de la Cuadra Esperanza. Al fin, localizamos telefónicamente a Carudel, el cual, con su habitual gentileza, nos dijo:
- TODO AZUL ya se encuentra en el hipódromo de Longchamp. El domingo tomará parte en una importantísima carrera, el Premio Omnium, un hándicap para caballos y yeguas de tres años en adelante que se corre sobre la distancia de dos mil quinientos metros.
- Cuál es tu impresión?
- A TODO AZUL le han castigado mucho, pues participará con el peso de cincuenta y ocho kilos frente a magníficos caballos de Francia e Inglaterra. La carrera, naturalmente, es dificilísima. Sin embargo, creo que correrá bien, porque se encuentra en un gran momento y porque también él es magnífico.

El premio Arco del Triunfo
- ¿Participará TODO AZUL en el Premio Arco del Triunfo?
- Esa pregunta no la puedo contestar ahora. Todo está supeditado a su actuación en el Omnium. Si la carrera del caballo nos convence, irá al Arco del Triunfo; pero si no nos deja satisfechos, desistiremos".

Ganando el Gran Premio de Madrid de 1965 (Foto ByN)

TODO AZUL siempre fue un caballo, más que discutido, apto para generar discusiones de todo tipo entre los aficionados. Desde que a finales de 1962 fue adquirido en las subastas de Newmarket como yearling y se convirtió en uno de los primeros 'fichajes' de León Estévez para su pujante cuadra Esperanza, el hijo de NARRATOR y ENZELI había despertado los más sonados elogios y alguna que otra duda, no siempre razonable.  Pero tras su aplastantes victorias en el Gran Premio de Madrid de 1965, con 63 kilos a cuestas, y la Competición Francia-España lasartearra, pocas objeciones se podía hacer a su calificativo de 'crack'. Y, aunque eran muchos los caballos que a lo largo de las dos décadas y media anteriores habían probado fortuna al otro lado de los Pirineos, en los cercanos hipódromos del sudoeste francés –con alguna ocasional victoria parisina, por ejemplo las de la veloz QUITA- esta vez se reclamó para nuestro campeón el contraste con los grandes clásicos europeos, un aterrizaje en Longchamp, sin escalas en hipódromos menores, y quién sabe si la posibilidad de que, por primera vez, un caballo español -bueno, en realidad, un caballo radicado desde sus primeros pasos en el turf español– participase en el Arco del Triunfo.

No debió ser de menor importancia la opinión de su preparador, el veteranísimo Georges Higson, de origen francés aunque afincado en España desde varias décadas antes, para que la aventura parisina se desarrollara con ciertas precauciones. Una cierta autarquía hípica nos había permitido, durante muchos años, mantener nuestra ilusión de poseer ejemplares de nivel estratosférico sin que estos realmente la refrendaran en la piedra de toque de los grandes clásicos del continente. Un año más tarde, en 1966, se celebraría la primera edición de lo que posteriormente sería la Copa de Oro de San Sebastián, el Gran Premio del Cincuentenario de Lasarte, y ahí se vería el verdadero nivel de nuestro turf, pero en el otoño del 65 nadie se resistía al menos a soñar despierto que TODO AZUL pudiera emular al gran RUBÁN, ganador en 1922, ante un selectísimo lote, del Gran Premio del 'medio millón', el mejor dotado del mundo en su momento, para los colores del Duque de Toledo. En cualquier caso, de cara al Omnium los aficionados españoles confiaban en TODO AZUL de la misma manera que los handicappers franceses 'desconfiaban'; nada menos que 58 kilos le asignaron en un lote realmente interesante en su momento. 


Tal era la expectación despertada que el mismísimo TODO AZUL 'comentaba' antes de su participación la carrera en la revista especializada Gran Premio, en una entrevista realizada por el 'maestro' Quilates:

"Señor Quilates, para el Omnium estamos inscritos 74 caballos y parece que a muchos de ellos les 'reservan' para esa prueba, repleta de incógnitas (…) A mi me han asignado 58 kilos, correspondiéndole 63 al top, un veterano de brillante historial a lo largo de sus cinco años. También sé de un tres años que galopa lo suyo… ¿No le parece que con 1.200.000 pesetas largas para el primero, la competencia tiene que ser selecta?
-  Me parece. Bien, ¿y desde el Omnium al Arco del Triunfo?
- Pues no es ese el plan que oí a mis rectores. El día 19, conociendo ya la pista y el sistema francés de salida [Nota: En España, en aquella época, se seguía utilizando el sistema de cintas, los cajones de salidas no llegarían hasta los 70], correré el Prix D'Orange, sobre distancia de aliento, también. Es carrera de pesos fijos, a la que se considera como antesala del Arco, y en ella quieren comprobar mis posibilidades entre la élite de los purasangre galos. A la vista de ello, estaré o no estaré en la largada del premio máximo. Si no soy de la partida, siempre habrá calendario en el mismo Longchamp, Maisons Lafitte y en otras pistas, donde acudiría a la conquista de laureles y de francos para mi propietario, que bien los merece. A mi me tratan a cuerpo de rey". 

El domingo 12 de septiembre de 1965, TODO AZUL, montado por su jinete habitual aquella temporada, Claudio Carudel se citó con otros 22 caballos de buen nivel parisino en Longchamp, en una jornada en la que la prueba estrella era nada menos que el Royal Oak, con RELIANCE como favorito y a la postre vencedor. Pero el Omnium también había despertado un gran interés; LE HAARDY, reciente vencedor del Gran Premio de Lyon, era el favorito y top de la escala, aunque los 'punters' aconsejaban que para la Tiercee nadie se olvidara del americano ACRALARK, otro debutante en París pero con buenas actuaciones anteriores en otros hipódromos franceses. A TODO AZUL le situaban en el grupo de los posibles outsiders, pese a que recordaban que a sus tres años había corrido oscuramente en el Gran Premio de Biarritz. Sin embargo, se confiaba en que con la edad el hijo de NARRATOR hubiera evolucionado notablemente y su valor era una incógnita. Y esta pareció crecer cuando al poco de dar la salida, TODO AZUL tomó la punta en compañía de  dos de los pesos bajos de la carrera, BERRINCHON  (44 kilos) y WANDANCER (48) para poco después destacarse por numerosos cuerpos sobre el pelotón… Suponemos que muchos contendrían el aliento en Longchamp pensando si aquel ignoto ejemplar llegado del otro lado de los Pirineos podría mantenerse así hasta la meta, pero al principio de la recta final se vio que su esfuerzo había sido excesivo y fue cazado y posteriormente engullido por el pelotón. ANDROS COMET (53) ganaría la carrera y nuestro representante llegaría en una posición algo menos que discreta.


Se encajó bien el resultado, achacándolo en parte a una táctica equivocada, ya que Carudel no pudo tapar el caballo y eso, en un hipódromo como el parisino, se acaba pagando. En Gran Premio se recogían a la semana siguiente las palabras del prestigioso crítico de Sport Complet, Perplexe, que afirmaba que "Hemos visto en el Omnium a otro posible participante extranjero en el Premio Arco del Triunfo: el 4 años español TODO AZUL. Cuando digo posible, quiero decir que es simplemente probable –y deseable, desde luego– que tome la salida de dicho Premio. Este vencedor del Gran Premio de Madrid y de otras carreras importantes en nuestro país no ha utilizado la táctica que podía haberle hecho figurar en la llegada; ha ido en cabeza casi desde la salida, lo que ha causado su desaparición en la entrada de la recta final. Su carrera es tan difícil de juzgar como sus victorias españolas". La incógnita, aunque algo más matizada, se mantenía. El Prince D'Orange la resolvería, aunque este vez el compromiso sería de mucha mayor envergadura. Carudel se mostraba cauto, y realista, entrevistado en las páginas de Marca por El Duende de La Zarzuela:
"El caballo corrió discretamente. Al ir en el grupo de vanguardia tuvo que sostener en el grupo de cabeza una lucha con los pesos bajos que le desgastó. A unos trescientos metros de la meta nos vimos desbordados por un grupo que parecía un torbellino. Sin embargo, puedo decir que no estoy decepcionado, porque era la primera carrera de TODO AZUL, que naturalmente extrañó la pista.
- ¿Correrá en el Arco del Triunfo?
- El próximo domingo participará en una importante carrera, el Premio Prince D'Orange, donde llevará cincuenta y siete kilos, que es lo que le corresponde porque la prueba no es handicap. El resultado de esta carrera será clave para contestar a la pregunta. Por tanto responderé el lunes, cuando haya intervenido por segunda vez en el hipódromo de Longchamp. Pero tome usted nota de una cosa: existe una 'pequeña' diferencia entre aquellos caballos y los nuestros".




El 19 de septiembre TODO AZUL se citó por segunda vez con la pista de Longchamp, esta vez enfrentado a otros nueve caballos de primera línea; el Orange era una preparatoria de un Arco que se preveía de primerísimo nivel, y contaba con caballos contrastados, como DIATOME, ACER y TIMMY LAD o invitados de lujo, como el italiano MARCO VISCONTI. Esta vez, Carudel fue más cauto, pero tampoco eso sirvió para mucho más que para acabar sexto, a seis cuerpos de la lucha entre Deforge e Yves Saint Martin sobre, respectivamente, los dos vencedores, DIATOME y ACER. DIATOME, a la postre, sería tercero semanas después de un Arco memorable –ganó SEA BIRD y por primera vez participó un caballo ruso, el campeón soviético ANILIN– y el propio MARCO VISCONTI que acabó detrás de nuestro representante en el Orange, comandaría la prueba durante gran parte de su recorrido. Pero para entonces TODO AZUL, cuya carrera había calificado el ya citado y reputado Perplexe como "honorable" ya había regresado a Madrid, donde no figuraría, quizás fuera de forma tras el viaje, en el Memorial Duque de Toledo. En la revista Gran Premio, J.V. Quintana cerraba su crónica parisina diciendo que "lógicamente, poco pudo hacer frente a caballos de gran categoría. Sin embargo, tampoco es cuestión de rasgarse las vestiduras, si pensamos en el abrumador desnivel que existe entre los contingentes español y francés de caballos en entrenamiento. De cualquier forma, la experiencia de  TODO AZUL era necesaria para darnos cuenta de lo que aún nos falta por recorrer hasta llegar al 'nivel europeo'. Esperemos que un día el sueño se logre".



Vídeo: El Arco del Triunfo de 1965 

TODO AZUL había sido derrotado, pero había competido con dignidad. Durante unos cuantos años, el turf español volvió a encerrarse en sí mismo, quizás con el espejo de las primeras ediciones de la Copa de Oro como espejo de nuestra verdadera realidad. Quilates resumía, en las páginas de Gran Premio, el sentir de la afición:

"No fue una simple aventura, sino el propósito, digno de respeto, por lo menos, y de simpatía, digo yo, de tener una medida de las cimas francesas. El resultado fue lógico, el reflejo natural de unas diferencias abismales de envergadura hipodrómica. De hipódromos, de caballos en entrenamiento, de afición. Y ahora encaja añadir que cuando se intenta algo grande, sin perjuicio de nadie, mirando arriba, yo entiendo que lo que procede en deporte es quitarse el sombrero".

No tardaría mucho, exactamente siete años, en que un honorable caballero español, Don Antonio Blasco, decidiera que era el momento de volver a mirar hacia arriba, y retar a las mismísimas estrellas. Pero esa, la del MY MOURNE, es otra historia que recordaremos aquí, en Caballos y Caballeros.