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miércoles, 20 de marzo de 2019

Crónica negra todoazulada…

Olvidado por todos. Perdonado por nadie.

Queda lejos cualquier atisbo de esperanza. Así que le encontrarán en una triste habitación, en mangas de camisa y descalzo, acostado en la cama y con un disparo en la sién que se había administrado él mismo. A sólo un cuerpo de la muerte y la oscuridad.

El cielo, todo azul, de Santo Domingo, es lo único que permanece igual ahí fuera, igual que tantos años atrás, cuando la urbe se llamaba Ciudad Trujillo y al Teniente Coronel de la Fuerza Aérea Luís José León Estévez se le veía en el hipódromo de la Perla Antillana del brazo de su esposa, la señorita Lita Trujillo, la hija del Jefe, de Leonidas Rafael Trujillo. Cuando León-Estévez no se dejaba ver sino implacablemente vestido, cuando sus amigos –y enemigos, aunque estos nunca a la cara– le llamaban "Pechito" y las chicas bien dominicanas se azoraban al cruzarse con el "pimpollo", no excesivamente apuesto, sí, pero tan elegante. Tan discreto. Tan poderoso. Como lo era aún aquella otra tarde, en…

Madrid, a finales del otoño de 1963, hace 50 años.  
Una crónica de El Duende de la Zarzuela.

- Venga usted a las seis de la tarde.
Estas fueron las palabras de José Luís León, propietario de la Cuadra Esperanza, cuando le preguntamos a que hora podíamos quedar con él para realizar un corto reportaje. 

A la hora fijada acudimos a su domicilio. Vive en un soberbio chalet cercano a Barajas. Cuando llegamos, un criado, perfectamente uniformado, nos introduce en un amplio salón, donde pueden verse los trofeos conquistados por Idie, Koshka, Blaze of Glory y otros caballos de sus colores.  La estancia, lujosamente amueblada, cuenta con cuadros de las mejores firmas y al fondo un estereofónico deja sonar la música de Mozart, mientras el sol tímido del otoño acaricia el ambiente.

El propietario de la Cuadra Esperanza, nacido en la República de Santo Domingo, es un hombre joven que siente por el turf marcada predilección. Su gran ilusión es ver ganar a sus caballos, ver sus colores por la puerta grande y obtener los grandes clásicos del turf español después de una carrera plena de deportivismo. 

Cuando nos recibe para prestarse al correspondiente interrogatorio nos dice que las carreras le entusiasman y que el turf ha formado siempre parte de su vida. En presencia de su entrenador, y del jockey de su cuadra, el ‘desconocido’ Carudel, tuvo lugar la entrevista, en la que las preguntas y las respuestas se sucedían a un ritmo vertiginoso.
- Mis aspiraciones –responde– son conribuir al progreso del turf español con caballos de la máxima calidad. Por este fin no pienso regatear esfuerzos de ninguna clase y espero aportar mi contribución al engrandecimiento del hipódromo hispano. En un futuro cercano instalaré una gran yeguada, pues es mi deseo ganar con caballos criados en mis haras. 
- ¿Está usted satisfecho con la campaña realizada por sus caballos?
- Para ser el primer año, puedo decir que me encuentro realmente contento, ya que actualmente mi cuadra ocupa el segundo lugar en la lista de propietarios ganadores y Blaze of Glory me ha dado la gran alegría de ganar para España las dos carreras de carácter internacional que se han disputado en Lasarte y Biarritz.
- ¿Espera quedar primero en la lista de propietarios?
- No lo veo imposible, pues existen escasas diferencias y todavía quedan premios muy importantes. La suerte en el turf, como en otras cosas en la vida, puede influir. 

La entrevista termina. El propietario de la cuadra Esperanza nos pone un whisky en un vaso largo, es el tercero en el transcurso de la conversación. Por eso lo vemos todo de color de rosa, aunque estemos hablando de la Esperanza. 

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Apenas unos meses antes, León Estévez había aparecido en otra publicación, el semanario Blanco y Negro, que hacía referencia a su detención preventiva e interrogatorio por las autoridades francesas con motivo de su relación con una misteriosas cajas decomisadas y que contenían, al parecer, parte de las fabulosas propiedades y riquezas amasadas por la familia Trujillo y embarcadas tras su abandono de su país natal, a principios de la década de los sesenta.

"Son las cinco y veinte en el reloj del aeropuerto de Orly; los pasajeros aguardan la salida de un avión con destino a Madrid. Dos señores, elegantemente vestidos, hablan  discretamente en un rincón. Discretamente, un grupo los rodea. Una voz murmura…
- Policía. Hagan el favor de seguirnos, por favor.
Uno de ellos tiene la tez olivácea, los ojos negros y duros. Se llama León Estévez. Es el marido de Angelita Trujillo, una de las hijas de Rafael Leónidas Trujillo, primer mandatario de la República Dominicana durante treinta años. Estévez dirigía su servicio secreto.

El interrogatorio al que fueron sometidos por la policía francesa es el último episodio del caso que se ha conocido como "El tesoro de los Trujillo". Según se dice, tras el asesinato de Rafaél Leónidas Trujillo por sus adversarios políticos, sus deudos lograron enviar al extranjero lingotes de oro, obras de arte, joyas y muebles por un valor cercano a los 800 millones de dólares. Muchas de estas riquezas están en Francia, custodiadas por las autoridades de este país a requerimiento de las dominicanas, que las consideran propiedad de su país. El comisario Arnal, encargado de la investigación, declara:
- Los cajones conteniendo estas maravillas han hecho un curioso trayecto. primero fueron enviados a Nueva York, desde donde siguieron trayecto hasta el puerto de El Havre. Allí el embajador dominicano en París, como llevaban la inscripción "Propiedad de la República Dominicana", las retiró de la aduana. Luego desapareció. Postriormente, las cajas aparecieron en sendos guardamuebles de la compañía Grospiron, en el bosque de Boulogne parisino y en la estación de transportes de Mountrouge. Como eran unas sencillas cajas de madera que no parecían contener nada importante, nadie reparó en ellas hasta que no empezaron a ser custodiadas por los gendarmes, día y noche, a la espera de que se dilucidara a quien pertenecían".

El mismo presidente dominicano, Juan Bosch, se personó en París para reclamar el contenido de aquellas cajas. Parece que inútilmente; finalmente Estévez fue liberado tras prestar declaración y Radamés Trujillo, representante de la familia, tildó de "calumniosas" las declaraciones de los diplomáticos dominicanos al tiempo que confesaba al autor del reportaje, Francoise Launay, que al menos ya había podido recuperar otro de sus bienes más preciados, que habían llegado acompañando a aquel cargamento: 35 purasangres de su cuadra de carreras, una de las mejores de Hispanoamérica.

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Cuando los Trujillo abandonaron la república Dominicana, todo hay que decirlo, algo apresuradamente, la familia había embarcado en cualquier caso en su yate lo suficiente como para vivir holgadamente en su exilio europeo. Aparte del féretro del patriarca, que les acompañó hasta su destino final en Madrid, donde fue enterrado en un panteón en la localidad madrileña de El Pardo, que hoy comparte con su hijo Ramfís, con quien tantas cuitas mantuvo en vida.

La razón de la apresurada travesía eran las acusaciones pendientes contra el propio Ramfís y León Estévez. Entre otros casos, pendía el referente a los sucesos de la hacienda familiar, en la que al parecer habían muerto, sin juicio previo y acribillados mientras sus captores y ejecutores tomaban "unos tragos", los presuntos magnicidas que poco antes habían acabado con la vida de Rafael Leónidas Trujillo, en mayo de 1961.  

Trujillo había dominado la República Dominicana, desde el gobierno o moviendo sus hilos, durante tres décadas, en las que modenizó el país a costa de hacerlo suyo, hasta el punto de rebautizar su capital como Ciudad Trujillo. Además, en un territorio con apenas tres millones de habitantes y una renta por cápita bajísima, había amasado una fortuna increíble. Fortuna que entre otras cosas dedicó a su gran afición por la hípica: hasta media docena de hipódromos construyó, siendo el principal del de Perla Antilla, donde sus caballos y los de sus allegados mandaban en la pista como él lo hacía en el país. Ganar una carrera que no "te pertenecía" podía ser un triunfo muy peligroso, decían los rumores.

También contaban que Trujillo dejó de ir a las carreras tras el asesinato del presidente panameño José Antonio Remón, asesinado mientras celebraba el triunfo de uno de sus caballos en el recinto de balanzas. Era la última carrera de la tarde, apenas había luz y un hombre, situado tras el seto que separaba la pista, ametralló al dignatario y a vario de sus acompañantes. La Copa quedó en el suelo, abollada por los disparos.

Trujillo dejó de ir a las carreras, pero no escapó a su destino. La foto finish le dio perdedor una tarde que salía a pasear acompañado de su chófer, sin escolta. Les rodearon y, dicen que ya viéndose perdedor, le pidió a este que detuviera el vehículo para al menos irse enfrentándose. Ramfis, como Michael Corleone en la ficción, se prestó a vengarle, aunque eso le costara renunciar a su futuro como sucesor, papel que en absoluto deseaba.

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Si Ramfis fue Michael Corleone brevemente, antes y después encarnó al prototipo de Fredo. Avergonzó a su padre en su paso por diferentes academias militares y universidades, de las que fue expulsado con regularidad, y por sus devaneos como playboy conquistando a las divas del Hollywood de la época, con tal notoriedad en sus andanzas que su progenitor llegó a internarle en siquiátricos donde, dicen, recibió tratamientos de electroshock.

Para cuando llegó a España, exiliado, Ramfís había renunciado a la tutela de su celebérrimo cuñado, el conocidísimo playboy Porfirio Rubirosa, para ceñirse a la del mucho más discreto, y eficaz, León Estévez, marido de la "reina" Angelita. Estévez también era un gran aficionado al deporte hípico, y como contamos, fundó la Esperanza, cuadra puntera en nuestro país especialmente en el trienio 1963-64-65, gracias a mimbres como Todo Azul, Damasco o los ya mencionados Koshka y Blaze of Glory. Caso curioso, estuvo a punto de alzarse con la estadística en los dos últimos años de los citados, aunque sólo pudo ser segundo de la Dos Estrellas, colores ligados a Jorge Antonio, muy allegado a otro depuesto político sudamericano refugiado en nuestro país, Juan Domingo Perón. Fue, pues, un duelo de exiliados de lo más singular.   
 
En un plano más discreto, la ya mencionada cuadra de Radhamel, la Cinco Estrellas, obtuvo mejores resultados en sus expediciones francesas aunque aquí logró alguna victoria de mérito, como el Criterium ganado por Córcega, una de las primeras carreras importantes ganadas como jockey por Maurice Delcher. Sin embargo, ambas cuadras languidecieron desde la segunda mitad de los sesenta hasta desaparecer tan sigilosamente como se habían creado.

Y como sus triunfos, fueron desapareciendo ellos mismos, de una forma cada vez más trágica, sumiendo a la familia en un halo de oscuridad. León Estévez rompió su matrimonio con Lita, acabó regresando, una vez prescritos los cargos que recaían sobre él, a su país de origen, donde como relatábamos al principio, murió tras suicidarse en 2010.

Radhamel había desaparecido poco antes, dicen que a manos de un cártel de la droga con el que había terminado por involucrarse.

Pero lo más notable es el destino final de Ramfís. En 1969 sufrió un gravísimo accidente de automóvil, a principios de diciembre, cuando se dirigía a su casa en La Moraleja. Impactó con un vehículo en el que viajaba una madre con su hijo. Ramfís murió semanas después, el Día de los Inocentes de aquel año, lo que fue considerado una singular casualidad entre quienes lo acusaban de tantas y tantas atrocidades, tras negarse a recibir tratamiento. La conductora del otro vehículo también murió, instantánamente, siendo el niño el único superviviente, aunque con múltiples lesiones. Ella era Teresa Beltrán de Lís, Duquesa de Alburquerque, y aquel chico, Juan Osorio, se recuperó para convertirse en el actual Duque de Alburquerque.

lunes, 7 de junio de 2010

50 años de Derby español, Plantagenet 29º ganador nacional

Si no nos fallan los cálculos, el Derby-Villapadierna ha contado con 29 caballos nacidos y criados en España como ganadores, en 59 años de historia en los que se han celebrado un total de 50 ediciones. Dejó de celebrarse en 1997 y desde su reanudación en 2006, tras la reapartura de La Zarzuela el otoño anterior, sólo lo habían ganado importados. Así que el hijo de TRADE FAIR ha sucedido catorce años después a BATÚ, un hijo de BASS, que no solo fue el último ganador nacional del Derby, sino también hijo de un caballo nacido y criado en España. Lo que, supongo, tardaremos algo más en ver…

El doblete G.P. Nacional - Derby lo consiguieron antes de PLANTAGENET el gran CAPORAL (1961), FENICIO II (1964), DAMASCO (1965), MASPALOMAS (1967), ROCHETTO (1973), MANET (1977), TUCUMÁN (1979), NUMBER ONE (1980), AKELARRE (1990), CULLINAN (1993) y BATU (1996). No está pues, en mala compañía… Aunque los únicos que enlazaron victoria con el Gran Premio de Madrid fueron CAPORAL y AKELARRE; esperemos que PLANTAGENET cumpla aquello de no hay dos sin tres…

Caporal,  tras ganar el Derby del 61. Luego vendría 
el Gran Premio… ¿Conseguirá lo mismo Plantagenet?
 
De todos ellos, curiosamente, destaca el pedigrí de ROCHETTO, un hijo de dos de nuestros más recordados campeones, TODO AZUL y ROCHEBRUNE, que en sus respectivos años clásicos no pudieron ganar ni el Derby ni el Oaks…

Uno de los cruces más singulares de los ganadores españoles del Villapadierna es el de EL SANTO, ganador en 1969. Su padre, LE PAILLON, una de las mejores importaciones de nuestra cría, lo fue también de CAPORAL. Su madre, GLORIA, otra excelsa campeona –vencedora del Oaks 64– de los colores de la Yeguada Figueroa, era medio hermana del anterior, al ser hija de FAVORITA… Así que se repitió el cruce… con una generación por medio en la línea materna. Y funcionó, aunque luego EL SANTO, el último campeón de los colores azules, no confimara todo lo que prometió esta victoria y no dejara rastro en el haras.

domingo, 2 de mayo de 2010

Todo Azul a la conquista de París (1965)

Diario Marca, 10 de septiembre de 1965. El Duende telefonea… y contesta Carudel
"¿Dónde está TODO AZUL? ¿Tomará parte en el Arco del Triunfo? Esta y otras preguntas no han dejado de formularse los aficionados ante el rumor, cada vez más insistente sobre la participación del célebre caballo en la carrera mejor dotada de Francia, el premio Arco del Triunfo. En un número anterior anotábamos la posible intervención del hijo de NARRATOR en los hipódromos de París, pero no podíamos dar una serie de detalles al no haber podido hablar con ningún representante de la Cuadra Esperanza. Al fin, localizamos telefónicamente a Carudel, el cual, con su habitual gentileza, nos dijo:
- TODO AZUL ya se encuentra en el hipódromo de Longchamp. El domingo tomará parte en una importantísima carrera, el Premio Omnium, un hándicap para caballos y yeguas de tres años en adelante que se corre sobre la distancia de dos mil quinientos metros.
- Cuál es tu impresión?
- A TODO AZUL le han castigado mucho, pues participará con el peso de cincuenta y ocho kilos frente a magníficos caballos de Francia e Inglaterra. La carrera, naturalmente, es dificilísima. Sin embargo, creo que correrá bien, porque se encuentra en un gran momento y porque también él es magnífico.

El premio Arco del Triunfo
- ¿Participará TODO AZUL en el Premio Arco del Triunfo?
- Esa pregunta no la puedo contestar ahora. Todo está supeditado a su actuación en el Omnium. Si la carrera del caballo nos convence, irá al Arco del Triunfo; pero si no nos deja satisfechos, desistiremos".

Ganando el Gran Premio de Madrid de 1965 (Foto ByN)

TODO AZUL siempre fue un caballo, más que discutido, apto para generar discusiones de todo tipo entre los aficionados. Desde que a finales de 1962 fue adquirido en las subastas de Newmarket como yearling y se convirtió en uno de los primeros 'fichajes' de León Estévez para su pujante cuadra Esperanza, el hijo de NARRATOR y ENZELI había despertado los más sonados elogios y alguna que otra duda, no siempre razonable.  Pero tras su aplastantes victorias en el Gran Premio de Madrid de 1965, con 63 kilos a cuestas, y la Competición Francia-España lasartearra, pocas objeciones se podía hacer a su calificativo de 'crack'. Y, aunque eran muchos los caballos que a lo largo de las dos décadas y media anteriores habían probado fortuna al otro lado de los Pirineos, en los cercanos hipódromos del sudoeste francés –con alguna ocasional victoria parisina, por ejemplo las de la veloz QUITA- esta vez se reclamó para nuestro campeón el contraste con los grandes clásicos europeos, un aterrizaje en Longchamp, sin escalas en hipódromos menores, y quién sabe si la posibilidad de que, por primera vez, un caballo español -bueno, en realidad, un caballo radicado desde sus primeros pasos en el turf español– participase en el Arco del Triunfo.

No debió ser de menor importancia la opinión de su preparador, el veteranísimo Georges Higson, de origen francés aunque afincado en España desde varias décadas antes, para que la aventura parisina se desarrollara con ciertas precauciones. Una cierta autarquía hípica nos había permitido, durante muchos años, mantener nuestra ilusión de poseer ejemplares de nivel estratosférico sin que estos realmente la refrendaran en la piedra de toque de los grandes clásicos del continente. Un año más tarde, en 1966, se celebraría la primera edición de lo que posteriormente sería la Copa de Oro de San Sebastián, el Gran Premio del Cincuentenario de Lasarte, y ahí se vería el verdadero nivel de nuestro turf, pero en el otoño del 65 nadie se resistía al menos a soñar despierto que TODO AZUL pudiera emular al gran RUBÁN, ganador en 1922, ante un selectísimo lote, del Gran Premio del 'medio millón', el mejor dotado del mundo en su momento, para los colores del Duque de Toledo. En cualquier caso, de cara al Omnium los aficionados españoles confiaban en TODO AZUL de la misma manera que los handicappers franceses 'desconfiaban'; nada menos que 58 kilos le asignaron en un lote realmente interesante en su momento. 


Tal era la expectación despertada que el mismísimo TODO AZUL 'comentaba' antes de su participación la carrera en la revista especializada Gran Premio, en una entrevista realizada por el 'maestro' Quilates:

"Señor Quilates, para el Omnium estamos inscritos 74 caballos y parece que a muchos de ellos les 'reservan' para esa prueba, repleta de incógnitas (…) A mi me han asignado 58 kilos, correspondiéndole 63 al top, un veterano de brillante historial a lo largo de sus cinco años. También sé de un tres años que galopa lo suyo… ¿No le parece que con 1.200.000 pesetas largas para el primero, la competencia tiene que ser selecta?
-  Me parece. Bien, ¿y desde el Omnium al Arco del Triunfo?
- Pues no es ese el plan que oí a mis rectores. El día 19, conociendo ya la pista y el sistema francés de salida [Nota: En España, en aquella época, se seguía utilizando el sistema de cintas, los cajones de salidas no llegarían hasta los 70], correré el Prix D'Orange, sobre distancia de aliento, también. Es carrera de pesos fijos, a la que se considera como antesala del Arco, y en ella quieren comprobar mis posibilidades entre la élite de los purasangre galos. A la vista de ello, estaré o no estaré en la largada del premio máximo. Si no soy de la partida, siempre habrá calendario en el mismo Longchamp, Maisons Lafitte y en otras pistas, donde acudiría a la conquista de laureles y de francos para mi propietario, que bien los merece. A mi me tratan a cuerpo de rey". 

El domingo 12 de septiembre de 1965, TODO AZUL, montado por su jinete habitual aquella temporada, Claudio Carudel se citó con otros 22 caballos de buen nivel parisino en Longchamp, en una jornada en la que la prueba estrella era nada menos que el Royal Oak, con RELIANCE como favorito y a la postre vencedor. Pero el Omnium también había despertado un gran interés; LE HAARDY, reciente vencedor del Gran Premio de Lyon, era el favorito y top de la escala, aunque los 'punters' aconsejaban que para la Tiercee nadie se olvidara del americano ACRALARK, otro debutante en París pero con buenas actuaciones anteriores en otros hipódromos franceses. A TODO AZUL le situaban en el grupo de los posibles outsiders, pese a que recordaban que a sus tres años había corrido oscuramente en el Gran Premio de Biarritz. Sin embargo, se confiaba en que con la edad el hijo de NARRATOR hubiera evolucionado notablemente y su valor era una incógnita. Y esta pareció crecer cuando al poco de dar la salida, TODO AZUL tomó la punta en compañía de  dos de los pesos bajos de la carrera, BERRINCHON  (44 kilos) y WANDANCER (48) para poco después destacarse por numerosos cuerpos sobre el pelotón… Suponemos que muchos contendrían el aliento en Longchamp pensando si aquel ignoto ejemplar llegado del otro lado de los Pirineos podría mantenerse así hasta la meta, pero al principio de la recta final se vio que su esfuerzo había sido excesivo y fue cazado y posteriormente engullido por el pelotón. ANDROS COMET (53) ganaría la carrera y nuestro representante llegaría en una posición algo menos que discreta.


Se encajó bien el resultado, achacándolo en parte a una táctica equivocada, ya que Carudel no pudo tapar el caballo y eso, en un hipódromo como el parisino, se acaba pagando. En Gran Premio se recogían a la semana siguiente las palabras del prestigioso crítico de Sport Complet, Perplexe, que afirmaba que "Hemos visto en el Omnium a otro posible participante extranjero en el Premio Arco del Triunfo: el 4 años español TODO AZUL. Cuando digo posible, quiero decir que es simplemente probable –y deseable, desde luego– que tome la salida de dicho Premio. Este vencedor del Gran Premio de Madrid y de otras carreras importantes en nuestro país no ha utilizado la táctica que podía haberle hecho figurar en la llegada; ha ido en cabeza casi desde la salida, lo que ha causado su desaparición en la entrada de la recta final. Su carrera es tan difícil de juzgar como sus victorias españolas". La incógnita, aunque algo más matizada, se mantenía. El Prince D'Orange la resolvería, aunque este vez el compromiso sería de mucha mayor envergadura. Carudel se mostraba cauto, y realista, entrevistado en las páginas de Marca por El Duende de La Zarzuela:
"El caballo corrió discretamente. Al ir en el grupo de vanguardia tuvo que sostener en el grupo de cabeza una lucha con los pesos bajos que le desgastó. A unos trescientos metros de la meta nos vimos desbordados por un grupo que parecía un torbellino. Sin embargo, puedo decir que no estoy decepcionado, porque era la primera carrera de TODO AZUL, que naturalmente extrañó la pista.
- ¿Correrá en el Arco del Triunfo?
- El próximo domingo participará en una importante carrera, el Premio Prince D'Orange, donde llevará cincuenta y siete kilos, que es lo que le corresponde porque la prueba no es handicap. El resultado de esta carrera será clave para contestar a la pregunta. Por tanto responderé el lunes, cuando haya intervenido por segunda vez en el hipódromo de Longchamp. Pero tome usted nota de una cosa: existe una 'pequeña' diferencia entre aquellos caballos y los nuestros".




El 19 de septiembre TODO AZUL se citó por segunda vez con la pista de Longchamp, esta vez enfrentado a otros nueve caballos de primera línea; el Orange era una preparatoria de un Arco que se preveía de primerísimo nivel, y contaba con caballos contrastados, como DIATOME, ACER y TIMMY LAD o invitados de lujo, como el italiano MARCO VISCONTI. Esta vez, Carudel fue más cauto, pero tampoco eso sirvió para mucho más que para acabar sexto, a seis cuerpos de la lucha entre Deforge e Yves Saint Martin sobre, respectivamente, los dos vencedores, DIATOME y ACER. DIATOME, a la postre, sería tercero semanas después de un Arco memorable –ganó SEA BIRD y por primera vez participó un caballo ruso, el campeón soviético ANILIN– y el propio MARCO VISCONTI que acabó detrás de nuestro representante en el Orange, comandaría la prueba durante gran parte de su recorrido. Pero para entonces TODO AZUL, cuya carrera había calificado el ya citado y reputado Perplexe como "honorable" ya había regresado a Madrid, donde no figuraría, quizás fuera de forma tras el viaje, en el Memorial Duque de Toledo. En la revista Gran Premio, J.V. Quintana cerraba su crónica parisina diciendo que "lógicamente, poco pudo hacer frente a caballos de gran categoría. Sin embargo, tampoco es cuestión de rasgarse las vestiduras, si pensamos en el abrumador desnivel que existe entre los contingentes español y francés de caballos en entrenamiento. De cualquier forma, la experiencia de  TODO AZUL era necesaria para darnos cuenta de lo que aún nos falta por recorrer hasta llegar al 'nivel europeo'. Esperemos que un día el sueño se logre".



Vídeo: El Arco del Triunfo de 1965 

TODO AZUL había sido derrotado, pero había competido con dignidad. Durante unos cuantos años, el turf español volvió a encerrarse en sí mismo, quizás con el espejo de las primeras ediciones de la Copa de Oro como espejo de nuestra verdadera realidad. Quilates resumía, en las páginas de Gran Premio, el sentir de la afición:

"No fue una simple aventura, sino el propósito, digno de respeto, por lo menos, y de simpatía, digo yo, de tener una medida de las cimas francesas. El resultado fue lógico, el reflejo natural de unas diferencias abismales de envergadura hipodrómica. De hipódromos, de caballos en entrenamiento, de afición. Y ahora encaja añadir que cuando se intenta algo grande, sin perjuicio de nadie, mirando arriba, yo entiendo que lo que procede en deporte es quitarse el sombrero".

No tardaría mucho, exactamente siete años, en que un honorable caballero español, Don Antonio Blasco, decidiera que era el momento de volver a mirar hacia arriba, y retar a las mismísimas estrellas. Pero esa, la del MY MOURNE, es otra historia que recordaremos aquí, en Caballos y Caballeros.