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miércoles, 20 de marzo de 2019

Crónica negra todoazulada…

Olvidado por todos. Perdonado por nadie.

Queda lejos cualquier atisbo de esperanza. Así que le encontrarán en una triste habitación, en mangas de camisa y descalzo, acostado en la cama y con un disparo en la sién que se había administrado él mismo. A sólo un cuerpo de la muerte y la oscuridad.

El cielo, todo azul, de Santo Domingo, es lo único que permanece igual ahí fuera, igual que tantos años atrás, cuando la urbe se llamaba Ciudad Trujillo y al Teniente Coronel de la Fuerza Aérea Luís José León Estévez se le veía en el hipódromo de la Perla Antillana del brazo de su esposa, la señorita Lita Trujillo, la hija del Jefe, de Leonidas Rafael Trujillo. Cuando León-Estévez no se dejaba ver sino implacablemente vestido, cuando sus amigos –y enemigos, aunque estos nunca a la cara– le llamaban "Pechito" y las chicas bien dominicanas se azoraban al cruzarse con el "pimpollo", no excesivamente apuesto, sí, pero tan elegante. Tan discreto. Tan poderoso. Como lo era aún aquella otra tarde, en…

Madrid, a finales del otoño de 1963, hace 50 años.  
Una crónica de El Duende de la Zarzuela.

- Venga usted a las seis de la tarde.
Estas fueron las palabras de José Luís León, propietario de la Cuadra Esperanza, cuando le preguntamos a que hora podíamos quedar con él para realizar un corto reportaje. 

A la hora fijada acudimos a su domicilio. Vive en un soberbio chalet cercano a Barajas. Cuando llegamos, un criado, perfectamente uniformado, nos introduce en un amplio salón, donde pueden verse los trofeos conquistados por Idie, Koshka, Blaze of Glory y otros caballos de sus colores.  La estancia, lujosamente amueblada, cuenta con cuadros de las mejores firmas y al fondo un estereofónico deja sonar la música de Mozart, mientras el sol tímido del otoño acaricia el ambiente.

El propietario de la Cuadra Esperanza, nacido en la República de Santo Domingo, es un hombre joven que siente por el turf marcada predilección. Su gran ilusión es ver ganar a sus caballos, ver sus colores por la puerta grande y obtener los grandes clásicos del turf español después de una carrera plena de deportivismo. 

Cuando nos recibe para prestarse al correspondiente interrogatorio nos dice que las carreras le entusiasman y que el turf ha formado siempre parte de su vida. En presencia de su entrenador, y del jockey de su cuadra, el ‘desconocido’ Carudel, tuvo lugar la entrevista, en la que las preguntas y las respuestas se sucedían a un ritmo vertiginoso.
- Mis aspiraciones –responde– son conribuir al progreso del turf español con caballos de la máxima calidad. Por este fin no pienso regatear esfuerzos de ninguna clase y espero aportar mi contribución al engrandecimiento del hipódromo hispano. En un futuro cercano instalaré una gran yeguada, pues es mi deseo ganar con caballos criados en mis haras. 
- ¿Está usted satisfecho con la campaña realizada por sus caballos?
- Para ser el primer año, puedo decir que me encuentro realmente contento, ya que actualmente mi cuadra ocupa el segundo lugar en la lista de propietarios ganadores y Blaze of Glory me ha dado la gran alegría de ganar para España las dos carreras de carácter internacional que se han disputado en Lasarte y Biarritz.
- ¿Espera quedar primero en la lista de propietarios?
- No lo veo imposible, pues existen escasas diferencias y todavía quedan premios muy importantes. La suerte en el turf, como en otras cosas en la vida, puede influir. 

La entrevista termina. El propietario de la cuadra Esperanza nos pone un whisky en un vaso largo, es el tercero en el transcurso de la conversación. Por eso lo vemos todo de color de rosa, aunque estemos hablando de la Esperanza. 

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Apenas unos meses antes, León Estévez había aparecido en otra publicación, el semanario Blanco y Negro, que hacía referencia a su detención preventiva e interrogatorio por las autoridades francesas con motivo de su relación con una misteriosas cajas decomisadas y que contenían, al parecer, parte de las fabulosas propiedades y riquezas amasadas por la familia Trujillo y embarcadas tras su abandono de su país natal, a principios de la década de los sesenta.

"Son las cinco y veinte en el reloj del aeropuerto de Orly; los pasajeros aguardan la salida de un avión con destino a Madrid. Dos señores, elegantemente vestidos, hablan  discretamente en un rincón. Discretamente, un grupo los rodea. Una voz murmura…
- Policía. Hagan el favor de seguirnos, por favor.
Uno de ellos tiene la tez olivácea, los ojos negros y duros. Se llama León Estévez. Es el marido de Angelita Trujillo, una de las hijas de Rafael Leónidas Trujillo, primer mandatario de la República Dominicana durante treinta años. Estévez dirigía su servicio secreto.

El interrogatorio al que fueron sometidos por la policía francesa es el último episodio del caso que se ha conocido como "El tesoro de los Trujillo". Según se dice, tras el asesinato de Rafaél Leónidas Trujillo por sus adversarios políticos, sus deudos lograron enviar al extranjero lingotes de oro, obras de arte, joyas y muebles por un valor cercano a los 800 millones de dólares. Muchas de estas riquezas están en Francia, custodiadas por las autoridades de este país a requerimiento de las dominicanas, que las consideran propiedad de su país. El comisario Arnal, encargado de la investigación, declara:
- Los cajones conteniendo estas maravillas han hecho un curioso trayecto. primero fueron enviados a Nueva York, desde donde siguieron trayecto hasta el puerto de El Havre. Allí el embajador dominicano en París, como llevaban la inscripción "Propiedad de la República Dominicana", las retiró de la aduana. Luego desapareció. Postriormente, las cajas aparecieron en sendos guardamuebles de la compañía Grospiron, en el bosque de Boulogne parisino y en la estación de transportes de Mountrouge. Como eran unas sencillas cajas de madera que no parecían contener nada importante, nadie reparó en ellas hasta que no empezaron a ser custodiadas por los gendarmes, día y noche, a la espera de que se dilucidara a quien pertenecían".

El mismo presidente dominicano, Juan Bosch, se personó en París para reclamar el contenido de aquellas cajas. Parece que inútilmente; finalmente Estévez fue liberado tras prestar declaración y Radamés Trujillo, representante de la familia, tildó de "calumniosas" las declaraciones de los diplomáticos dominicanos al tiempo que confesaba al autor del reportaje, Francoise Launay, que al menos ya había podido recuperar otro de sus bienes más preciados, que habían llegado acompañando a aquel cargamento: 35 purasangres de su cuadra de carreras, una de las mejores de Hispanoamérica.

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Cuando los Trujillo abandonaron la república Dominicana, todo hay que decirlo, algo apresuradamente, la familia había embarcado en cualquier caso en su yate lo suficiente como para vivir holgadamente en su exilio europeo. Aparte del féretro del patriarca, que les acompañó hasta su destino final en Madrid, donde fue enterrado en un panteón en la localidad madrileña de El Pardo, que hoy comparte con su hijo Ramfís, con quien tantas cuitas mantuvo en vida.

La razón de la apresurada travesía eran las acusaciones pendientes contra el propio Ramfís y León Estévez. Entre otros casos, pendía el referente a los sucesos de la hacienda familiar, en la que al parecer habían muerto, sin juicio previo y acribillados mientras sus captores y ejecutores tomaban "unos tragos", los presuntos magnicidas que poco antes habían acabado con la vida de Rafael Leónidas Trujillo, en mayo de 1961.  

Trujillo había dominado la República Dominicana, desde el gobierno o moviendo sus hilos, durante tres décadas, en las que modenizó el país a costa de hacerlo suyo, hasta el punto de rebautizar su capital como Ciudad Trujillo. Además, en un territorio con apenas tres millones de habitantes y una renta por cápita bajísima, había amasado una fortuna increíble. Fortuna que entre otras cosas dedicó a su gran afición por la hípica: hasta media docena de hipódromos construyó, siendo el principal del de Perla Antilla, donde sus caballos y los de sus allegados mandaban en la pista como él lo hacía en el país. Ganar una carrera que no "te pertenecía" podía ser un triunfo muy peligroso, decían los rumores.

También contaban que Trujillo dejó de ir a las carreras tras el asesinato del presidente panameño José Antonio Remón, asesinado mientras celebraba el triunfo de uno de sus caballos en el recinto de balanzas. Era la última carrera de la tarde, apenas había luz y un hombre, situado tras el seto que separaba la pista, ametralló al dignatario y a vario de sus acompañantes. La Copa quedó en el suelo, abollada por los disparos.

Trujillo dejó de ir a las carreras, pero no escapó a su destino. La foto finish le dio perdedor una tarde que salía a pasear acompañado de su chófer, sin escolta. Les rodearon y, dicen que ya viéndose perdedor, le pidió a este que detuviera el vehículo para al menos irse enfrentándose. Ramfis, como Michael Corleone en la ficción, se prestó a vengarle, aunque eso le costara renunciar a su futuro como sucesor, papel que en absoluto deseaba.

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Si Ramfis fue Michael Corleone brevemente, antes y después encarnó al prototipo de Fredo. Avergonzó a su padre en su paso por diferentes academias militares y universidades, de las que fue expulsado con regularidad, y por sus devaneos como playboy conquistando a las divas del Hollywood de la época, con tal notoriedad en sus andanzas que su progenitor llegó a internarle en siquiátricos donde, dicen, recibió tratamientos de electroshock.

Para cuando llegó a España, exiliado, Ramfís había renunciado a la tutela de su celebérrimo cuñado, el conocidísimo playboy Porfirio Rubirosa, para ceñirse a la del mucho más discreto, y eficaz, León Estévez, marido de la "reina" Angelita. Estévez también era un gran aficionado al deporte hípico, y como contamos, fundó la Esperanza, cuadra puntera en nuestro país especialmente en el trienio 1963-64-65, gracias a mimbres como Todo Azul, Damasco o los ya mencionados Koshka y Blaze of Glory. Caso curioso, estuvo a punto de alzarse con la estadística en los dos últimos años de los citados, aunque sólo pudo ser segundo de la Dos Estrellas, colores ligados a Jorge Antonio, muy allegado a otro depuesto político sudamericano refugiado en nuestro país, Juan Domingo Perón. Fue, pues, un duelo de exiliados de lo más singular.   
 
En un plano más discreto, la ya mencionada cuadra de Radhamel, la Cinco Estrellas, obtuvo mejores resultados en sus expediciones francesas aunque aquí logró alguna victoria de mérito, como el Criterium ganado por Córcega, una de las primeras carreras importantes ganadas como jockey por Maurice Delcher. Sin embargo, ambas cuadras languidecieron desde la segunda mitad de los sesenta hasta desaparecer tan sigilosamente como se habían creado.

Y como sus triunfos, fueron desapareciendo ellos mismos, de una forma cada vez más trágica, sumiendo a la familia en un halo de oscuridad. León Estévez rompió su matrimonio con Lita, acabó regresando, una vez prescritos los cargos que recaían sobre él, a su país de origen, donde como relatábamos al principio, murió tras suicidarse en 2010.

Radhamel había desaparecido poco antes, dicen que a manos de un cártel de la droga con el que había terminado por involucrarse.

Pero lo más notable es el destino final de Ramfís. En 1969 sufrió un gravísimo accidente de automóvil, a principios de diciembre, cuando se dirigía a su casa en La Moraleja. Impactó con un vehículo en el que viajaba una madre con su hijo. Ramfís murió semanas después, el Día de los Inocentes de aquel año, lo que fue considerado una singular casualidad entre quienes lo acusaban de tantas y tantas atrocidades, tras negarse a recibir tratamiento. La conductora del otro vehículo también murió, instantánamente, siendo el niño el único superviviente, aunque con múltiples lesiones. Ella era Teresa Beltrán de Lís, Duquesa de Alburquerque, y aquel chico, Juan Osorio, se recuperó para convertirse en el actual Duque de Alburquerque.

domingo, 18 de abril de 2010

Maspalomas contra la 'armada invencible' de Villapadierna (1967)

Todos los aficionados a las carreras de caballos en España lo hemos soñado alguna vez; el lunes, al llegar al trabajo, uno de nuestros compañeros nos enseña la portada del periódico y nos espeta "Mira, mira tu crack… Ahora dirás que está lesionado…". Otro, te apoya… "¡Claro que lo está! En la tele también lo dijeron, la carrera no fue exacta. Ya veremos que pasa en Lasarte". Tú les cuentas que el hipódromo estaba a rebosar, que te costó casi ¡hora y media! llegar hasta la Moncloa. Y luego, solo luego, sale el fútbol en la conversación. Ese lunes, todo el mundo habla de carreras… Un bonito sueño, ¿no?

Pues una vez, ese sueño fue real; durante un año, 1967, hubo un caballo que fue más (bueno, casi, no exageremos) conocido, admirado y querido como los astros de la liga, los españolitos de la Copa Davis, los 'grimpeurs' ibéricos que se dejaban sangre, sudor y lágrimas en el Giro y el Tour… Aquel caballo se llamaba MASPALOMAS y quizás no haya sido el mejor que haya corrido en nuestras pistas, pero aquella temporada fue el crack que estuvo a punto de cambiarlo todo, de conseguir que las carreras de caballos se convirtieran en un deporte tan querido y popular en España como lo es en Inglaterra, Francia, Estados Unidos… ¿Cómo fue posible todo aquello?


Empecemos 'principiando' un año que en realidad parecía de transición, incluso de retroceso, para el turf español. "El año hípico de 1967 será conocido como el año de la vacuna" vaticinaba Darley A. en el primer editorial de la temporada en 'El Jockey'. El Marqués de los Trujillos, presidente de la SFCCE, anunciaba que dada la situación (el brote de peste equina, no sólo podría afectar al desarrollo de la temporada, por los posibles efectos de vacunaciones y revacunaciones, sino que conllevaría un cierre de fronteras) se postergaba el aumento de dotaciones tan requerido por los propietarios y la continuación al Gran Premio del Cincuentenario que tanta expectación había provocado en 1966… Para rematar la faena, todos parecían coincidir en que la generación de tres años era floja, y no había nada ni remotamente parecido a un crack que pudiera poner en solfa la superioridad de los 'viejos' de Villapadierna.

Bueno, había alguien que disentía. Fue un hombre que, en su medida, hizo mucho por las carreras de caballos. Desapareció prematuramente y hace ya bastante tiempo, pero muchos buenos y veteranos aficionados aún recuerdan su nombre: El Duende. Aquel año de 1967, y desde las páginas de Marca, El Duende convenció a muchos aficionados, y sobre todo a muchos que no lo eran, de que había un caballo que no solo era un crack, sino que, mucho más importante, era un ídolo, y casi él solito estuvo a punto de convencer a un país futbolero 'por antonomasia' de que cada carrera, cada galope, cada atisbo de lesión, cada declaración de montas era un asunto de interés nacional.

Aquel año, decenas de miles de españoles que jamás habían ido al hipódromo se preocuparon por la endémica lesión en el casco de MASPALOMAS, el hijo de ENTANGLEMENT y EIRE, por sus sucesivas batallas con los sucesivos Villapadierna que le pusieran por delante… y la siempre insurgente FERIAL de Ipintza -la armada invencible bien administrada por Jesús Méndez-, la 'tozudez' de José Gandarias en no liberar de su contrato a Carudel para que formaran una vez más el invencible tándem, la visita del flemático Piggott… Si, aquel año, El Duende, se corriera una carrera principal o no, mentaba en las páginas de Marca Turf a MASPALOMAS con cualquier excusa para que nadie se olvidaba del 'idolo'.



Aquel año de 1967 no solo se era del Madrid, del Barcelona o del Atleti. Aquel año, El Duende no estuvo solo, muchos otros profesionales especializados le secundaron –y vaya para ellos, Nemesio Fernández Cuesta, Donper, Quilates, Darley A., etc, toda nuestra admiración, respeto y cariño– y llegó a darse un estado de opinión en el que se era 'maspalomista' o no se era, pero nadie podía quedarse al margen. ¿No es algo maravilloso? 

MASPALOMAS, todo hay que decirlo, puso mucho de su parte. Hizo una campaña extraordinaria para un caballo de tres años, corriendo diez carreras y ganando siete, empezando por el Opcional, con sesenta kilazos, y acabando por el Gladiateur. Tenía carisma, y realmente su historia de aquel año nos suena al argumento de una de esas películas americanas de épica deportiva; desde que era un foal, su preparador, el veteranísimo y sabio Juan Luis Barreiro, avisaba que tenía un campeón en el box; el campeón que llevaba toda su trayectoria profesional esperando. Pertenecía a un propietario, el Marqués de la Florida, muy querido por los aficionados -ah, aquel ROQUE NUBLO que tantos éxitos y afectos le dio- y de recursos relativamente 'modestos' comparados con los de las grandes cuadras del momento. De hecho, su jinete predilecto, Claudio Carudel, no pudo montarle con la regularidad que quisiera porque estaba bajo contrato con otros colores, los ya citados de Gandarias.

Para colmo, no tenía tiempo para recuperarse de una pertinaz lesión del casco que le castigó durante todo el año (y que solo remitía en cierta manera con la pista pesada) porque en cada carrera tenía que enfrentarse a la 'armada' del preparador Jesús Méndez, que además tenía un as en la manga, una yegüita tan mediática como él: LA SCANDALOSSA. Que, además, también tenía su propia historia con un puntito sentimental; su padre era el ilustre VAMOS, que en su momento protagonizó, y perdió, otro duelo histórico, el que le enfrentó a WILDSUN… y los 'wilsonistas' (pero ese es otro relato).  

MASPALOMAS abrió la temporada de 1967, como comentamos, ganando el Opcional con 60 kilos; delante de nadie, podríamos decir. Ya se le consideraba un buen caballo, pero los aficionados esperaban a otros nombres; entre los de su generación, se hablaba de ROCÁMBOLE, un importado de Villapadierna con papeles aristocráticos, que sin embargo no llegó a correr por problemas físicos. Gandarias se había traído de Francia a ARLECCHINO, ganador en reclamares con un valor que se suponía suficiente para pelear en los grandes premios. Entre los veteranos destacaba, por supuesto, RELTAJ, pero al tener un programa muy cerrado por su condición de importado y los recargos acumulados por las victorias del 66, Méndez dio protagonismo en la primavera al más que bueno, aunque de complicado carácter, ENKI.



Pero al llegar las poules, El Duende decidió que ya era hora de empezar a construir el mito; un par de días antes del Cimera Marca salió a imprenta con un titular que decía "Máspalomas, un ídolo". El lunes siguiente, el Marqués de la Florida conducía a su caballo en una foto de la portada del periódico y el titular era "Arrollador triunfo". En realidad, tampoco batió a nadie; TIBER, FEUDAL, RINGO, NANOVIK… que se convertirían en buenos caballos en el futuro, a lo sumo. Esa misma tarde de abril, LA SCANDALOSSA se imponía a FOLIA, LA TOMATA y FERIAL –que padeció su mala salida– recuperando parte del crédito perdido en su temporada otoñal a los dos años. De hecho, por sus declaraciones no parecía que el propio Villapadierna la tuviera en gran estima al principio de temorada, y no se le puede reprochar porque tenía muchas y buenas bazas donde elegir.


Hay que recordar que el hoy mítico duelo entre MASPALOMAS y LA SCANDALOSSA, aquella versión hípica de la eterna 'batalla de los sexos' solo tuvo a lo largo de aquel año cuatro rounds, eso sí, muy intensos. Barreiro solo contaba con el hijo de EIRE para pelear en todos los frentes, pero Jésus Méndez tenía donde elegir y era un preparador que gustaba de 'rotar' sus efectivos y que, además, no se dejaba influir por el ambiente para modificar sus bien meditados planes. A lo largo de toda la tempoarada del 67 administró a RELTAJ, ENKI y LA SCANDALOSSA, al igual que a sus 'domésticos' de lujo, FARAÓN -que a sus ocho años alternaba liso y vallas a un excelente nivel–,  RINGO y CACHETE, para presentar batalla, y si no consiguió derrotarle en más ocasiones fue porque MASPALOMAS era realmente muy bueno o porque la leyenda siempre está dispuesta a ser escrita con la mejor letra posible. Méndez, como es sabido, también entrenaba los colores de la Yeguada Ipintza, lo que le permitió jugar a lo largo de todo el año con una baza extra, la de la inquebrantable FERIAL, aunque bien es cierto que, de profesionalidad intachable, siempre jugó lealmente con las posibilidades de ambos propietarios.

Méndez, además, contaba con dos jockeys de máxima eficiencia y prestigio bien ganado; José Antonio Borrego, pese a sus sempiternos problemas con el peso, hizo grandes montas para los Villapadierna. Román Martín se esmeró con FERIAL y mantuvo su peso en el límite para poder responder a la ventaja de las regularmente liviana escala que le correspondio en la mayoría de las carreras a la buena yegüita de Beamonte. Carudel, que era el 'jockey perfecto para el caballo perfecto' tenía un contrato (medio)millonario con los colores de José Gandarias, pero este no puso a su disposición caballos con probabilidades de pelear en la llegada de las clásicas y, pese a los machacones requerimientos de El Duende porque 'liberara' de su compomiso a Claudio, declaraba con toda la razón del mundo que a él le divertía ver sus colores, con opción o no, en los grandes premios, y que si pagaba a un jockey un suculento contrato era para que montara a sus caballos… Eso sí, pocos ejemplares fueron sujeto de tanta inquina como el pobre ARLECCHINO, sobre cuya grupa Carudel tuvo que ver muchas veces 'de lejos' la batalla que se desarrollaba en cabeza.



Y eso sucedió en el Nacional, carrera que despertó una enorme expectación. Para empezar, se dudaba de la aptitud a la distancia de MASPALOMAS. ENTANGLEMENT consiguió victorias hasta los 2000 metros y EIRE  se había consagrado como una destacada velocista en nuestras pistas (lo que hizo que Florida recibiera ofertas de recompra desde Irlanda, aunque prefirió conservarla para criar en España, en un gesto encomiable). Carudel dejó libre su silla, para montar a LA TOMATA, lugar que ocupó Ceferino Carrasco. Y los primeros rumores sobre los delicados cascos del campeón se escaparon de los mentideros de La Zarzuela… La carrera fue memorable. MASPALOMAS surgió en la recta, Ceferino, para algunos, se confió, y metros antes de la llegada le sorprendió el rush final de LA SCANDALOSSA, que bien llevada por Borrego (aunque dio dos kilos de más en la báscula, por lo que corrieron a pesos iguales, 56 K.) le llegó a rebasar. Cefe solicitó de nuevo al caballo, que con gran esfuerzo ganó por corta cabeza. ¡Rugieron las gradas!

Y los titulares: "El crack se tambaleó", dijo uno. El debate, estaba abierto. Los 'maspalomistas', con El Duende a la cabeza, defendieron a su caballo con uñas y dientes. El Derby Pondría las cosas en su sitio… Pero antes otro dato que sirvió para acrecentar la fama del 'crack'; se publicaba la noticia de que Gandarias había ofrecido UN MILLÓN de pesetas por el caballo -la mitad de la propiedad caballo, se llegó a comentar- y, claro, la seguridad de que Carudel sería su jockey por lo que restaba la temporada. Florida rechazó la oferta, pero muchos no aficionados se quedaron sorprendidos. ¿Teníamos un caballo de carreras que valía un millón de pesetas de las de 1967?



La segunda entrega de la 'guerra de sexos' se pospuso; LA SCANDALOSSA ganaba por lo justito a FERIAL en el Oaks; Borrego hizo una de sus 'montas de suspense' y la cazó muy, muy al final. Méndez, sabiamente, decidió no hacer caso a la expectación y en el Derby (carrera instaurada por Villapadierna en el 52, a quien pertinazmente se le resistía) matriculó a CACHETE, ganador del Nouvel An. Solo corrieron seis, Cefe colvió a subirse en MASPALOMAS, que considerado pese a las incógnitas surgidas tras el Nacional como 'favorito axiomático' ganó de lejos sobre el buen FARNESIO de la Yeguada Militar, despejando dudas. Ahora, al fin, llegaba el momento de enfrentarse a RELTAJ en el Gran Premio de Madrid. Las opiniones, una vez más, en tablas; al de Villapadierna, casi inédito en el 67, se le consideraba como el caballo con más clase estabulado en La Zarzuela. Además, la victoria de ASTEC y el tercer puesto de TAJ DEWAN en el Jockey Club, Derby frances, ambos hijos como él de PRINCE TAJ, hacían que incluso en las publicaciones especializadas europeas se comentara su linajuda condición.



Del Gran Premio de Madrid de 1967 hablaremos en otra ocasión. Sólo decir que MASPALOMAS no existió. Al parecer, su jockey, el francés Massard, se empeñó en una enconada y estéril lucha con TEBAS, que por primera vez participó en la prueba con la monta del Duque, en la que ambos salieron perjudicados. Llegó lejos de la lucha y posiblemente ni se enteró de la falta de entendimiento de los tres jockeys de Villapadierna, Freddy Head, Borrego, y Giovannelli, que fueron tercero, cuarto y quinto respectivamente sobre ENKI, RELTAJ, que falló, con 63 kilos, eso sí, y LA SCANDALOSSA, de las lágrimas de Román Martín que sufrió todo tipo de problemas con FERIAL que le impidieron llegar a cazar a tiempo a un listísimo Piggott sobre TOTÉ. Pero esta historia será más detallada en otro articulito, que lo merece… Sólo una curiosidad más sobre esta carrera, fue precisamente GRAN CANARIA, la otra probabilidad de la cuadra del Marqués de la Florida, quién cortó hasta casi pararla la acción de FERIAL, lo que posiblemente evito su victoria; si hubiera ganado su compañero  MASPALOMAS, ¿Se habrían atrevido a distanciarle, como sucedió un año antes con ROCHEBRUNE?
 
En julio las carreras se trasladaron a Lasarte, y El Duende, privado de sus visitas regulares, regularísimas, al patio de Barreiro, publicaba en Marca sus conversaciones telefónicas, en las que el preparador le confirmaba que el caballo entrenaba a satisfacción. "Es excepcional, y además, no es cierto que solo galope bien en terreno pesado… pero, si, está lloviendo en San Sebastián", confirmaba el veterano maestro días antes del Diputación, en la que solo competirían, tras derribar RINGO a su jinete, Reyes, tres participantes; MASPALOMAS (Carudel, 60 Kg), LA SCANDALOSSA (Borrego, 58 Kg) y FERIAL (Román, 52 Kg). Los tres mejores tres años del 67, los tres mejores jinetes; se comentaban los excelentes galopes de la yegua de Villapadierna y lo importante del liviano peso que portaría la de la Ipintza, batida a igualdad de peso en el Oaks y delante en el Gran Premio. Pero esta vez los protagonistas fueron MASPALOMAS y LA SCANDALOSSA, que se la jugaron de nuevo en una recta final luchada palmo a palmo, como en el Nacional, pero desarrollo y resultado inverso; Carudel llegó a poner a su montura por delante en los metros finales, pero Borrego sacó fuerzas de la suya para rebasarle por una cabeza en el poste.

Los 'maspalomistas' pasaban un momento difícil. Villapadierna eligió a RELTAJ, con Borrego y 62 kilos, y a FARAÓN con Reyes y 59 en el papel de gregario, dejando a la 'diva' en el box. Pigott volvió para debutar en Lasarte montando de nuevo a TOTÉ y FERIAL amenazaba con volar con el peso pluma de 46 kilos y Román encima. Para colmo, el buen tiempo dejaba seca la pista de Lasarte. RELTAJ esta vez era el favorito casi unánime. Y falló, fue la única vez que el hijo de PRINCE TAJ no se colocó, pero Borrego dejó irse a MASPALOMAS y cuando quiso atacar era tarde; bajó las manos y fue quinto, precediéndole, tras el de Florida, que ganó fácil, FERIAL, el sorprendente NANOVIK y TOTÉ, que remató algo, pero ni él, ni Lester, fueron los del Gran Premio.



G.P. de San Sebastián 1967 (Vídeo subido a Youtube por Principe Duero)

MASPALOMAS regresó a La Zarzuela con buen salud, moral rehecha, sus problemas aparentemente superados y sus acólitos enfervorizados. Ya era el crack entre los cracks, para muchos el mejor caballo de la historia del turf español y, para confirmarlo, El Duende entrevistaba a un exultante Marqués de la Florida que confirmaba haber recibido un telegrama de William Jaeger por el que se invitaba al caballo a participar en el Washington International, la prueba invitacional más prestigiosa del planeta, junto a los mejores caballos del mundo. "Es un gran éito para nuestro turf; correrá en el Villamejor y en el Memorial, y si lo hace bien y en noviembre está en buenas condiciones, se desplazará a Estados Unidos". Para abundar en lo estratosférico de la carrera se informaba que la organización se encargaba de todos los gastos y ponía a disposición del propietario del caballo un avión que le strasladaría 'puerta a puerta' de su box al que se le asignara en Laurel Park… Beamonte, caballeroso, confirmaba que si Carudel no estaba libre, él cedería a Román martín como jinete, si era necesario.



Pero había que volver a la realidad más próxima, y esa era el Villamejor, sobre 2700 metros y a correrse el 4 de octubre. ARLECCHINO volvía a ser de la partida pese a sus recurrentes fracasos, pero su propietario mandaba; Borrego se subiría de nuevo a LA SCANDALOSSA, y haciendo un esfuerzo tremendo ajustaría su peso a los 54'5 kilos, solo medio por encima de los asignados oficialmente. FERIAL cargaría con 47, Román y muy poco plomo, por no decir nada. FLORIÁN, FEITA y FUNDADOR no parecían contar para nada. Y se repitió el suspense de otros enfrentamientos, pero esta vez a tres bandas; FERIAL supo aguantar el embate final de sus rivales y volvió a ponerse por delante para ganar en el poste por la mínima a LA SCANDALOSSA y MASPALOMAS. Se habló mucho de que Miguel Alonso, el aprendiz de Barreiro, en racha aquellos meses finales, y elegido para montarle, se había 'arrugado' en los metros finales ante dos jockeys de primera categoría, como Román y José Antonio Borrego, y que FERIAL ganó a favor de kilos, pero nadie le puede negar la categoría a ambas yeguas.



LA SCANDALOSSA no tuvo ocasión de volver a demostrarla. Inscrita en el memorial hasta el último forfait, comenzaron a sonar los rumores cuando en los entrenamientos matutinos de principios de la semana apenas la sacaron a pasear, cuando sus entrenamientos solían ser meteóricos. Pese a todo, figuró hasta la misma mañana de la declaración definitiva con la monta de Reyes (RELTAJ, con 56 kilos, era la opción de Borrego), que finalmente se subiría en ENKI. Ceferino Carrasco,  con el que había ganado Nacional y Derby, fue el encargado de pilotar a MASPALOMAS, que, muy a gusto de nuevo en la pista pesada, batió 'sin despeinarse' por tres y cuatro y medio cuerpos al buen NAVALCÁN y a un nuevamente decepcionante RELTAJ.

MASPALOMAS no viajó a Washington; la frontera seguía oficialmente cerrada y se temían problemas. De hecho a finales de noviembre la fiebre aftosa obligaba a suspender las carreras en Irlanda e Inglaterra durante un mes… MASPALOMAS cerraría el año ganando, con 53 kilos y Carudel encima, sobre los 4000 metros del Gladiateur; un caballo del que a principios de año se dudaba si tenía distancia. Y lo celebraba según su mozo, Ángel García –pese a recibir un alcance bastante serio, que le hizo acabar la prueba sangrando– comiéndose 35 terrores de azucar. "Es muy goloso", apuntaba.



Fue el gran año de MASPALOMAS,  que al final fue el caballo del millón de pesetas, por mucho que Florida no aceptara la oferta de Gandarias. Sus siete triunfos y dos colocaciones, en diez carreras entre 1600 y 4000 metros, de marzo a diciembre y con el único baldón de su oscuro Gran Premio, donde curiósamente fue décimo, como Chacal en el 74, le supusieron 1.029.260 pesetas.

Aunque corrió dos temporadas más a excelente nivel y siguió siendo muy querido por los aficionados, MASPALOMAS también fue en 1967 el caballo de otro millón, del millón de aficionados que nunca hemos vuelto a tener, pero que aquel año le siguieron día a día en las crónicas exultantes de El Duende. Florida tampoco volvió a tener un caballo a su altura, ni el veterano Juan Luis Barreiro. Villapadierna tuvo después muy buenos ejemplares, pero ningún rival a su altura. Y no, MASPALOMAS y LA SCANDALOSSA no llegaron a tener ese romántico 'encuentro en la cumbre' que diera al hipódromo español el campeón internacional que siempre soñamos; eso sí que fue un sueño.

Pero el turf español siguió adelante, incluso en los momentos difíciles, y creo que en parte se debe a todo lo que sucedió en aquel glorioso 'año de transición' de 1967. De todo aquello, que hoy casi todo es polvo, queda la ilusión. La ilusión de volver a tener, algún día, un caballo como MASPALOMAS, al que sigan un millon de aficionados. Es por lo que todos luchamos.